1. Mesas con poco fondo
Otra opción interesante es elegir una mesa con poco fondo. El suficiente para poder poner tu ordenador o portátil y algún papel, pero poco más. De esta forma, aprovecharás el espacio, dejando que se pueda circular fácilmente por su alrededor y que el despacho no abarrote la estancia en la que se encuentra.
2. La opción de los muebles a medida
Si el espacio con el que cuentas es un poco ajustado, en el hueco que hay entre una columna y la ventana del salón o en un rincón del dormitorio, es una buena opción pensar en muebles a medida que se ajusten al espacio. Quizás una mesa con medidas estándares es demasiado grande y sobresale de la pared. O quizás es demasiado ancha para pasar libremente por detrás de ella. Con los muebles a medida conseguirás que se ajusten perfectamente al espacio con el que cuentas, aprovechando al máximo cada centímetro. Bien sea una mesa o una bonita estantería que aprovecha un pequeño hueco.
3. Escritorio colgado
Si no necesitas mucho espacio de trabajo, ni pasas muchas horas en esta zona de despacho, también puedes optar por un escritorio colgado de la pared. Los hay de muchos tamaños. Algunos tan pequeños que ocupan un mínimo espacio, realizando, eso sí, la misma función.
Al estar colgado, consigues que visualmente ocupen todavía mucho menos espacio, ya que la ausencia de patas, aligera el espacio.
4. Sé creativo
Si no quieres que tu despacho sea muy evidente, porque tienes que tenerlo en tu salón o en tu dormitorio, puedes ponerte creativo y usar algún mueble que haga las veces de escritorio sin serlo. ¿Qué te parece usar el secreter heredado de tu abuela que tienes en tu dormitorio y usarlo como despacho? Cuando no lo uses, seguirá siendo un mueble igual de bonito, escondiendo tus papeles y tu portátil en su interior.
Otra opción es integrar el escritorio en una estantería, aprovechando una de las baldas como mesa. Parecerá formar parte de tu salón desde siempre, delatando su presencia solo si no apartas la silla cada vez que no lo usas.
5. Muebles ligeros
Es otra regla imprescindible del diseño de interiores. Para espacios pequeños, son mejores los muebles sencillos y ligeros, que no abarroten el poco espacio con el que se cuenta. Una mesa de cristal o de metacrilato es genial para lugares reducidos, ya que son mucho más livianas y permiten dejar ver lo que hay a su alrededor.